Voy a seguir hablando de paz... aún en medio de una guerra. Seguiré gritando incluso cuando otros callen.

domingo, 11 de septiembre de 2011

mami...

Y le preguntó, "mamá, ¿porqué papá no me quiere...?

Quedó muda, como siempre, sin saber qué responder a esa pequeña de ojos grandes que, desde abajo, a menudo, la miraba con la esperanza de hallar respuestas...

Ella, en realidad, no sabía nada, no entendía nada. Su niñita le preguntaba cosas sin sentido... Será la edad, se decía...
Amaba a sus hijos, es cierto, pero tan ciego era el amor por quien dormía a su lado, que nublaba su entendimiento, que transformaba el drama en comedia, los gritos en canciones y las lágrimas... ésas, ni las vio nunca.

Y la nena creció sin respuestas. Pensando que la vida era simplemente así,  sin hacer de ello un drama, salvo en algunos momentos en que le tentaron las ganas de marchar a ese otro mundo de fantasía, que algunos vendían y que llamaban "cielo".
Pero algo le agarraba los pies a la tierra. Sus manitas cubrían su rostro, axsfisiaba su  boca para que los sollozos quedaran dentro de su garganta. Sollozos peligrosos que debía guardar...

Si la vida es ésto... No me gusta, mamá, no me gusta.

Cuántas lágrimas absorbió aquella pequeña y mullida almohada. Cuántos pises incontrolados se escapaban de entre sus piernecitas. Un caldo caliente que, durante unos instantes, reconfortaba y luego avergonzaba... Cuántos paseos cargada con sábanas a media noche... de las que nada se decía a la mañana siguiente... 
¿lo habré soñado?

Manos sucias, almas sucias que manchan... No solo a los niños que sufren sino... que consiguen embadurnar la vista de quien, estando cerca, no es capaz de salvarles.

Cuando la niña creció comprendió que de nada servían los reproches y amó a su madre hasta el último día de su vida".



Siempre escuchamos en las noticias, no sin cierto asombro y desasosiego, cómo algunas madres asisten al maltrato o abuso (de forma consciente o inconsciente) de sus hijos sin mover un dedo, impasibles... Y no alcanzamos a comprender cómo es posible...

A pesar de todo...

Este es un homenaje a las madres que, aún sospechando en lo mas profundo de su alma que sus hijos sufren,... les cubre esa densa neblina que, curiosamente, el amor por sus parejas pone ante sus ojos.

Cuando caen en la cuenta de su ceguera, es tarde y ése, queridos amigos, creo que es el peor de los castigos.

Un beso,

La imagen pertenece a una campaña en contra de los abusos a menores... Ojalá algún día, no sea necesario seguir insistiendo.

16 comentarios:

Fabi dijo...

Plenamente de acuerdo contigo, Natacha. No esta peor testigo por las madres que la noche... cuando pueden reflexionar sobre lo que pasa en sus vidas.

No somos nada, solo lo que sembramos...

gracias, eres un sol

hadanevada dijo...

una cruda realidad, triste y dura, real, injusta, macabra, desalmada, desnaturalizada, salvaje, aberrante, miserable, inexplicable...yo soy madre y no llego a entenderlo, no concibo tal horror...para mi es lo peor del mundo, violentar a un niño!!! maltratar a un indefenso es repugnantemente cobarde..me gusta como lo has enfocado, aún sin explicármelo...un saludo.

Ricardo Musso dijo...

Excelente publicación Natacha.

Un tema duro de abordar cuando uno se encuentra con mujeres ya que han sido abusadas por su padre a sabiendas de lo que estaba sucediendo por parte de la madre.
Si alguna vez ha salido a luz esta situación cuando aún eran pequeñas, he oído a sus madres decir: “Ella se lo buscó!”.

A propósito de este tema, hace unos días vi una excelente y reciente película española dirigida por Montxo Armendáriz y que se titula “No tengas miedo”. Es un fuerte drama el que allí se muestra.

Si sos de bajar películas utilizando Utorrent, te dejo el enlace si la quieres ver.

http://www.mejortorrent.com/peli-descargar-torrent-5399-No-tengas-miedo.html

Besos.
Rik

Genín dijo...

Entendiendo tu magnifico escrito, sin embargo, sigo sin entender a esas madres y mucho menos justificar su ceguera, que no digo que tu lo hagas, porque en realidad no son mas que cómplices de en muchos casos la destrucción de la vida de sus hijos por ese sentimiento egoísta e injustificable de pretendido amor por su pareja.
Y a los abusadores de niños, a esos canallas, mi mas absoluto rechazo y desprecio, ojalá existiera el infierno para que se pudrieran en el!
No puedo con este tema, de verdad...
Besitos y salud

Amig@mi@ dijo...

Qué duro, Natacha, pero por desgracia existe a nuestro alrededor...
Un abrazo

Luz dijo...

Jo Natacha excelente escrito aunque duro , triste y por desgracia real.Un beso fuerte amiga.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Y cómo queremos una sociedad diferente, emnos violenta y tolerante, si maltratamos a los niños hasta el ludibrio. Un abrazo. Carlos

Bego dijo...

Algo intendible y sin excusa. ¿Cómo se puede ser ciego ante el mal que se le a un ser tan amado? Y además inocentes.

Besos.

Airblue dijo...

Natacha:

El cariño más puro que existe en la vida, no hace falta decirlo, es el de los hijos. Todo el que antepone cualquier otro, está ciego o le falta un tornillo. Nunca lo he entendido. Hay que saber separar y diferenciar, nunca preferir ni elegir cuando tienes unos hijos. Como madre me indigna que pasen en estas cosas. Son niños marginados que crecen con falta de todo lo que significa amor y los traumas de la niñez jamás se superan.

Buena entrada carita guapa. Un beso

La Abela dijo...

Natacha siento no estar de acuerdo contigo...no es suficiente que las madres o padres que "no vieron" sientan remordimientos horribles...¡los niños, no volverán a ser niños! y eso es el peor horror, los adultos están para proteger y hacer felices a los niños, por encima de su propio afán de felicidad.
Besotes nena.

Panchu dijo...

Una dura realidad que es impensable ,pero algunas por muy cerca que lo tengan no lo ven,ojala algun día acabe,un beso

Soñadora dijo...

Cuanto dolor y sufrimiento oculto hay en algunos niños amiga, hay situaciones verdaderamente tristes.
Besitos,

Luis Mariano dijo...

Prima, que difícil debe ser entender algo así, para alguien que nunca padeciera algo similar. ¿no crees?

Besos.
PD. Precioso relato y estupenda reflexión.

Dubby24 dijo...

Qué reflexión más dura? Y me pregunto acaso los adultos no fuimos niños antes? Y cargar con todo no es demasiado peso? Y hay que ser fuertes y seguir, a veces no es una tarea fácil.
Buena vida mi querida Natacha!!!

latrís dijo...

Algo purísimo, y como bien dices, puede ser su gran castigo cuando reparan en el daño hecho...
Un besote Natacha

Nati dijo...

Sabes Natacha?, yo me pasé media vida odiando a mi padre (en paz descanse) por maltratarnos a mi hermano y a mí de niños, y a mi madre por consentirlo. Y con el paso de los años, creo que llegué a perdonar a mi padre, y sobre todo a mi madre. Sé que hay gente que no lo entenderá, sobre todo los que son padres y saben lo que duele un hijo. Pero las personas que hemos vivido maltratos de algún tipo en la infancia, tenemos durante toda nuestra vida un sentimiento de culpa (aunque no sea nuestra), y una capacidad de perdón y de comprensión muy grandes. No sé explicar por qué, pero es así. Supongo que nos pasamos la vida tratando de que nuestras madres nos quieran. Y en el fondo, es cierto que todas estas mujeres que permiten estas cosas, tienen una venda en los ojos. No están en su sano juicio ni son conscientes de lo que está pasando. Lo digo por experiencia, pues mi madre, hoy en día,no se acuerda de nada de lo que pasó cuando éramos pequeños: llámalo trastorno, llámalo x, pero es así. En cierto modo, ellas también son víctimas de su propia enfermedad.
Un abrazo.

"Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños."

Kalil Gibran
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