¿Hola? ¿Hay alguien por ahí...?
Soy Carlota, ya sabéis... ¿No me habréis olvidado, verdad?
Bueno, estoy de paso en casa de la niña de las coletas (bueeeno, si, Natacha) y. como es así, no ha cambiado la contraseña, después de la bronca que me montó la última vez.
Veo que hace mucho tiempo que no escribe nada... No para ultimamente, está a todo y a todos, jajaja.
La verdad es que casi no la reconozco. La veo sonreír, entrar y salir, cuidar de sus hijos, y sobre todo cuidar de sí misma.
Lo que sí me llamó la atención ayer, cuando, de repente, me deslumbró el brillo de sus ojos. ¡¡Se ha enamorado, fijo!! Si lo sabré yo...
Ayssss, qué suerte tienen algunas. Mi Sergei sigue por ahí, matando malos, robando a lo Robin Hood... Cuando nos vemos me lleva al cielo, me rebosa con su amor... pero luego se marcha de nuevo, vaya usted a saber hasta cuando...
Yo he pasado una buena temporada en un pequeño pueblo de Londres, sí, escondida... aquel maldito sicario de Venecia me ha seguido por medio mundo, pero soy más lista que él. Creo que le he dado esquinazo definitivamente y además conservo esa pequeña fortuna que "conseguí" en el baile de disfraces donde conocí a Sergei...
He intentado llevarme a esta chica para enseñarle lo facil que es vivir como yo lo hago, pero ná, no hay manera. Ella sigue ahí, en el paro y encima, para colmo de males, está de voluntaria en no sé que historia. Se monta en una ambulancia durante horas sin cobrar un duro... Nació tonta y así se morirá...
No tengo mucho más que contaros... me marcharé en unos días pero prometo insistirle para que vuelva a esta luna tan... ¿Blanca? uf, es que no tengo la facilidad de palabra de la niña esta...
Bueno, gente, que yo sigo igual de hermosa, sigo volviendo locos a los hombres y mi vida sigue plena y divertida. ¡Vigilen sus joyas, mujeres doradas...!!
Ella, que siga haciendo mimitos a diestro y siniestro, diciendo cosas tiernas y haciendo bizcochos de chocolate, jajaja.
¡¡Ah, la foto!! ¡Qué casinismo!
Le cogido el uniforme a Natacha y le he hecho algunos arreglillos... ¡Mucho mejor!
Besos a todos y esas cosas que se dicen...
Carlota de Brei.
Voy a seguir hablando de paz... aún en medio de una guerra. Seguiré gritando incluso cuando otros callen.
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martes, 10 de abril de 2012
lunes, 2 de mayo de 2011
Le robé la contraseña... otra vez.
Hola amigos... Soy Carlota de nuevo... ¡Cuánto tiempo!
Estaba aburrida y me he colado de nuevo en el blog de Natacha... mira que me gusta esto.
Si no fuera porque soy un tanto veleta y porque no sería capaz de mantener vuestra atención, ni una mínima disciplina, haría un blog para mi sola, pero bueno, mientras la niña de las coletas me deje un huequecito aqui... Que conste que me lo había prohibido terminantemente: "Ni se te ocurra volver a robarme la contraseña", me dijo, pero no tengo remedio. Bah, si luego se le pasa.
Volví de Venecia hace pocas semanas, tras una aventura un tanto peligrosa... resulta que el anciano que me alojó en su preciosa mansión y que me protegía como un padre, resultó ser un tío buscado por medio mundo por tráfico de antigüedades. Un francotirador casi acaba conmigo y... Bueno, que me voy del tema... Que yo venía a comentaros algo sobre la de las coletas...
Tengo que contaros que no está muy bien. Se enrosca en el sofá, la mirada se le pierde en la nada, no escribe, se la ve cansada y sobre todo ¡está quieta!
Estoy preocupada por ella. Eso no es muy normal, creo que se siente mal y no sabe como solucionarlo.
Es tan tonta, la pobre...
Como siempre, intenta hacer las cosas bien y mete la pata hasta el corvejón. Mira que se lo dije... "Que cada palo aguante su vela" no puedes estar moviéndote por la vida pensando en qué harás para que éste se contente, el otro también... ¿Y tú cuándo..?
Pero nada, ella dale que dale con su discursito de la felicidad, de la armonía... Bufff, me aburre, francamente, y mira que la quiero, es una buena chica, pero tan ingenua que hay veces, que le abofetearía.
Ayer mismo le dije: "Pero vamos a ver... ¿porqué no te pones guapa y nos vamos por ahí, a romper la noche? Y me suelta... "tengo que estudiar" ¡Le estallará la cabeza!
¿Que te sientes perdida? ¡Pues remedialoooo! Chica, espabila, que la vida no es perfecta. Mírame a mí, Sergei está vaya usted a saber dónde , sin dar señales de vida y yo mientras jugándome el pescuezo por su culpa ¿y me ves acaso todo el día lamentándome, sorbiendo mocos por las esquinas ? ¡Pues no! el mundo está lleno de personas deseando compartir un buen rato... Si yo te contara... Es cierto que pienso que Sergei sólo hay uno... pero me apaño mientras él hace su vida por ahí. ¿o tengo que morirme de asco mientras...? Ya se lamentará de no haber estado aquí.
Si ella supiera todos lo que se morirían por una oportunidad...
Logré, tras mucho insistir, sacarla de casa. Y ¿Qué creéis que consiguió? pues arruinarme la noche con su carita angelical de "nunca he roto un plato y soy una buena chica".. ¡Utiliza las caídas de ojos para consolar al que se le ponga por delante..!! Ay dios mío... creo que no tiene remedio...
Bueno, os dejo que viene y como me pille, lo mismo hasta se enfada.... ¡Uhhh qué miedo!! jajaja.
Bueno, si se os ocurre algo para que esta princesita sea reina de una vez y espabile, me lo decís.
(Así entre nosotros... Creo que nunca lo conseguirá).
Hasta la próxima... amigos,
Carlota de Brei.
!Ah! tengo que poner una foto ¿no? Hay que ponerla (eso dice aquí la dueña....)
Pues nada, ésta mismo...
¿Qué pasa...? es que no tengo otra... además, así no os olvidáis de mí.
Soy una egocéntrica, lo sé... ¡Pero no me importa! jajaja.
Salud a todos. Volveré.
Estaba aburrida y me he colado de nuevo en el blog de Natacha... mira que me gusta esto.
Si no fuera porque soy un tanto veleta y porque no sería capaz de mantener vuestra atención, ni una mínima disciplina, haría un blog para mi sola, pero bueno, mientras la niña de las coletas me deje un huequecito aqui... Que conste que me lo había prohibido terminantemente: "Ni se te ocurra volver a robarme la contraseña", me dijo, pero no tengo remedio. Bah, si luego se le pasa.
Volví de Venecia hace pocas semanas, tras una aventura un tanto peligrosa... resulta que el anciano que me alojó en su preciosa mansión y que me protegía como un padre, resultó ser un tío buscado por medio mundo por tráfico de antigüedades. Un francotirador casi acaba conmigo y... Bueno, que me voy del tema... Que yo venía a comentaros algo sobre la de las coletas...
Tengo que contaros que no está muy bien. Se enrosca en el sofá, la mirada se le pierde en la nada, no escribe, se la ve cansada y sobre todo ¡está quieta!
Estoy preocupada por ella. Eso no es muy normal, creo que se siente mal y no sabe como solucionarlo.
Es tan tonta, la pobre...
Como siempre, intenta hacer las cosas bien y mete la pata hasta el corvejón. Mira que se lo dije... "Que cada palo aguante su vela" no puedes estar moviéndote por la vida pensando en qué harás para que éste se contente, el otro también... ¿Y tú cuándo..?
Pero nada, ella dale que dale con su discursito de la felicidad, de la armonía... Bufff, me aburre, francamente, y mira que la quiero, es una buena chica, pero tan ingenua que hay veces, que le abofetearía.
Ayer mismo le dije: "Pero vamos a ver... ¿porqué no te pones guapa y nos vamos por ahí, a romper la noche? Y me suelta... "tengo que estudiar" ¡Le estallará la cabeza!
¿Que te sientes perdida? ¡Pues remedialoooo! Chica, espabila, que la vida no es perfecta. Mírame a mí, Sergei está vaya usted a saber dónde , sin dar señales de vida y yo mientras jugándome el pescuezo por su culpa ¿y me ves acaso todo el día lamentándome, sorbiendo mocos por las esquinas ? ¡Pues no! el mundo está lleno de personas deseando compartir un buen rato... Si yo te contara... Es cierto que pienso que Sergei sólo hay uno... pero me apaño mientras él hace su vida por ahí. ¿o tengo que morirme de asco mientras...? Ya se lamentará de no haber estado aquí.
Si ella supiera todos lo que se morirían por una oportunidad...
Logré, tras mucho insistir, sacarla de casa. Y ¿Qué creéis que consiguió? pues arruinarme la noche con su carita angelical de "nunca he roto un plato y soy una buena chica".. ¡Utiliza las caídas de ojos para consolar al que se le ponga por delante..!! Ay dios mío... creo que no tiene remedio...
Bueno, os dejo que viene y como me pille, lo mismo hasta se enfada.... ¡Uhhh qué miedo!! jajaja.
Bueno, si se os ocurre algo para que esta princesita sea reina de una vez y espabile, me lo decís.
(Así entre nosotros... Creo que nunca lo conseguirá).
Hasta la próxima... amigos,
Carlota de Brei.
!Ah! tengo que poner una foto ¿no? Hay que ponerla (eso dice aquí la dueña....)
Pues nada, ésta mismo...
¿Qué pasa...? es que no tengo otra... además, así no os olvidáis de mí.Soy una egocéntrica, lo sé... ¡Pero no me importa! jajaja.
Salud a todos. Volveré.
jueves, 6 de agosto de 2009
Una de cosas raras...
Mi amigo Antiqva me pasa este "jueguecito..." y un premio. ¡Va por ti, amigo!


Nada menos que el premio ¡Rarezas! jaja. Yo, que soy lo más vulgar que... de lo más... normalito.
Así que me he dicho.... ¿Quién tengo yo cerquita, que sea raro...? Pues ya está:
¡¡¡Carlotaaaaaa!!! Ven hija, que me tienes que decir siete rarezas tuyas...

Y va y me dice, ¿Rarezas yo...? jejeje. Qué cansinismo, dios mío.... Lo que hay que aguantar...
Anda guapa, coge el boli y me las escribes... luego yo las paso....
Y esto me puso.
Yo no quiero saber nada... Es ella, que me va a volver loca un día de éstos...
- Cuando Sergei me mira, me pasa una cosa muy rara.. ¿Eso vale, Tachita?
- Pues me pasa lo siguiente... Se me acelera el pulso... no puedo dejar de mirar esos ojos color caramelo y me colgaría de su cuello para siempre... dejarme ir en sus brazos, tomar sus labios...
Y lo más raro de todo... Hago una de cada dos respiraciones... y me ahogo, claro...

- Cuando veo algo dulce es raro, raro... que no me lo coma.
- Era tan raro mi ex (el japonés...) que cuando ganaba algún millón de millones... se ponía a escuchar Madame Butterfly... decía que le "ponía". Y yo delante de él con mi "salto de cama....semitransparente... ese que compré en París...." Y nada de nada... ¿es o no es eso, raro...?

- Nunca sé dónde he puesto las llaves del Porsche... Luego siempre digo... Qué raro, si yo las había puesto aquí...
- Cuando hago una tarta... al rato, empieza a oler raaaaro. Y la cocinera me dice que no es raro, es que se ha quemado. ¿Siempre? buahg, qué raro... Ese horno está mal, seguro.
- Pero lo más raro de todo es que oí decir a la nena de las coletas (es una amiga mía, Natacha, que tu no conoces) que me quiere de veras... Qué raro, con lo rara que soy, jejeje.
No sé si van siete... pero es que me aburro... ¿puedo dejarlo ya?
Siiii, anda, trae... Vamos ha hacer una tarta, pero yo controlo el tiempo que ya sabes que ese horno... es muy raro.
Un beso,
Así que me he dicho.... ¿Quién tengo yo cerquita, que sea raro...? Pues ya está:
¡¡¡Carlotaaaaaa!!! Ven hija, que me tienes que decir siete rarezas tuyas...

Y va y me dice, ¿Rarezas yo...? jejeje. Qué cansinismo, dios mío.... Lo que hay que aguantar...
Anda guapa, coge el boli y me las escribes... luego yo las paso....
Y esto me puso.
Yo no quiero saber nada... Es ella, que me va a volver loca un día de éstos...
- Cuando Sergei me mira, me pasa una cosa muy rara.. ¿Eso vale, Tachita?
- Pues me pasa lo siguiente... Se me acelera el pulso... no puedo dejar de mirar esos ojos color caramelo y me colgaría de su cuello para siempre... dejarme ir en sus brazos, tomar sus labios...
Y lo más raro de todo... Hago una de cada dos respiraciones... y me ahogo, claro...

- Cuando veo algo dulce es raro, raro... que no me lo coma.
- Era tan raro mi ex (el japonés...) que cuando ganaba algún millón de millones... se ponía a escuchar Madame Butterfly... decía que le "ponía". Y yo delante de él con mi "salto de cama....semitransparente... ese que compré en París...." Y nada de nada... ¿es o no es eso, raro...?

- Nunca sé dónde he puesto las llaves del Porsche... Luego siempre digo... Qué raro, si yo las había puesto aquí...
- Cuando hago una tarta... al rato, empieza a oler raaaaro. Y la cocinera me dice que no es raro, es que se ha quemado. ¿Siempre? buahg, qué raro... Ese horno está mal, seguro.
- Pero lo más raro de todo es que oí decir a la nena de las coletas (es una amiga mía, Natacha, que tu no conoces) que me quiere de veras... Qué raro, con lo rara que soy, jejeje.
No sé si van siete... pero es que me aburro... ¿puedo dejarlo ya?
Siiii, anda, trae... Vamos ha hacer una tarta, pero yo controlo el tiempo que ya sabes que ese horno... es muy raro.
Un beso,
viernes, 1 de mayo de 2009
Carlota Debrei

Hola amigos, soy Carlota...
Natacha está fuera estos días... y no pude evitar robarle su contraseña, así en un descuido... ya sabéis que lo mío es vivir al día... las emociones fuertes...
En fin, a lo que voy, que me hago cargo del blog hasta su vuelta.
No creo que le moleste... es un poco caprichosa e infantil... y se cree que con esas coletas y esa carita que pone.... lo tiene todo hecho... pero la tengo calada... Es demasiado seria con sus cosas, así que os ruego que no le digáis nada... Cuando vuelva ya le explicaré que un blog no puede quedarse así, sin más... Hala, se va de puente y ¿los seguidores, qué?
He visto que tiene una tarea pendiente... un meme o algo parecido.... Se lo encarga una gatita que maulla a la luna o algo así...
El caso es que tiene que hacer un texto que contenga las siguientes palabras:
Vida,
Sexo,
Cine,
Amor,
Literatura,
Viaje.
Creo que os contaré algo que me pasó una vez... para adelantarle el trabajo a la niña de las coletas: (luego encima, se quejará), si es que...

"Cuando conocí a Sergei, estaba casada aún con mi marido, el japonés... Sergei poseía eso que a todas las chicas nos gusta... Es un "chico malo" y los chicos malos... tienen algo de lo que los buenos carecen... ¡Aventura! ¡Pasión! ¡Sexo! y eso... para una mujer como yo.... pues es la vida.
El japonés (le llamo así porque lo de "ex" no me gusta) mucha reverencia, mucha formalidad... pero a la hora de verdad... ¡un poste, el tío....! El día que fuimos a la fiesta del embajador de Suecia en Tokio, fue Sergei quien nos llevó. El chófer estaba enfermo y él se ofreció... ¡qué listo! sabía que tendría acceso a la fiesta desde la zona de catering donde aguardaba todo el servicio...
Con esa mirada, ninguna mujer que vigilase la entrada, podría resistirse a sus ojos color caramelo... Y así, vestido con un traje negro, se coló en la fiesta... Yo le vi enseguida. Me miró y cuando me guiñó un ojo, ya sabía que no podría delatarle...
Mi corazón volaba a su lado, palpitaba como en esas películas infantiles del cine, donde el rojo órgano no sale del cuerpo con cada latido, porque la piel se lo impide... mis pupilas se dilataban y mi respiración se aceleraba, junto con una sensación de deseo, de tomarle en mis brazos, de abandonarme en los suyos... algo irrefrenable se apoderaba de mi...
¡Estás loca! me dije... Ese hombre va a robar a las esposas de los colegas del japonés... No me importó. Es más, decidí ayudarle... yo entretenía a las grandes damas mientra
s él, con su habilidad de guante blanco, iba rellenando la pequeña bolsa que guardaba bajo un lateral de su chaqueta.
No hizo falta premeditación, ni ensayos... estábamos hechos el uno para el otro... como en esas grandes obras de la literatura universal, donde complicados engranajes funcionaban a la perfección.
Me enamoré aquel día de Sergei Duvanov, mano derecha de mi marido el japonés, que me hacía reverencias hasta en la cama...
Yo no quería sexo con reverencias.. ni siquiera quería su amor... ¡Quería sexo con pasión! quería a Sergei. Y lo tuve, vaya que si lo tuve... no entraré en detalles, no sea que Natacha me estrangule cuando vuelva, sé que no le gustan las descripciones escabrosas, ni subidas de tono... es una tiquis miquis ... (una pena, porque fue... uff, cómo fue).
Amé a Sergei en cada viaje que el japonés hizo durante mi vida a su lado... Lo bebía como agua el sediento, como un manjar el hambriento... Deshacíamos la cama como dos leones salvajes, como si nos fuera en ello la vida... Gozar con Sergei era todo lo que me importaba. Tras mi estirada existenc
ia en blanco y negro, de esa decoración minimalista que acabó con los colores de mi entorno... él se convirtió en el aliciente que me hacía sentir viva...
Sergei Duvanov era el color, el amor, la vida, el sexo, la aventura, lo prohibido... lástima que, como bien sabéis, me dio esquinazo en la fiesta de Buenos Aires, donde consiguió un botín que le mantendría alejado de zonas de riesgo durante meses...
Yo, lejos ya del japonés y con el corazón roto... busco a Sergei en todas las fiestas a las que soy invitada... Ahora, Natacha, que en el fondo creo que es la única que me entiende y me quiere tal cual, me acoge durante una pequeña temporada...
Solo quería saludaros y adelantar algo del trabajo de esta mocosa...
¿Creéis que se enfadará?
Me pregunto porqué venís a verla... Es tan idealista.. siempre con sus gatitos, sus besitos, su sentido del deber... uff, me agobia. ¿Porqué no se soltará el pelo alguna vez, esta chica...? Se lo digo, pero no me hace caso...
Un beso,
Carlota de Brei...
Natacha está fuera estos días... y no pude evitar robarle su contraseña, así en un descuido... ya sabéis que lo mío es vivir al día... las emociones fuertes...
En fin, a lo que voy, que me hago cargo del blog hasta su vuelta.
No creo que le moleste... es un poco caprichosa e infantil... y se cree que con esas coletas y esa carita que pone.... lo tiene todo hecho... pero la tengo calada... Es demasiado seria con sus cosas, así que os ruego que no le digáis nada... Cuando vuelva ya le explicaré que un blog no puede quedarse así, sin más... Hala, se va de puente y ¿los seguidores, qué?
He visto que tiene una tarea pendiente... un meme o algo parecido.... Se lo encarga una gatita que maulla a la luna o algo así...
El caso es que tiene que hacer un texto que contenga las siguientes palabras:
Vida,
Sexo,
Cine,
Amor,
Literatura,
Viaje.
Creo que os contaré algo que me pasó una vez... para adelantarle el trabajo a la niña de las coletas: (luego encima, se quejará), si es que...

"Cuando conocí a Sergei, estaba casada aún con mi marido, el japonés... Sergei poseía eso que a todas las chicas nos gusta... Es un "chico malo" y los chicos malos... tienen algo de lo que los buenos carecen... ¡Aventura! ¡Pasión! ¡Sexo! y eso... para una mujer como yo.... pues es la vida.
El japonés (le llamo así porque lo de "ex" no me gusta) mucha reverencia, mucha formalidad... pero a la hora de verdad... ¡un poste, el tío....! El día que fuimos a la fiesta del embajador de Suecia en Tokio, fue Sergei quien nos llevó. El chófer estaba enfermo y él se ofreció... ¡qué listo! sabía que tendría acceso a la fiesta desde la zona de catering donde aguardaba todo el servicio...
Con esa mirada, ninguna mujer que vigilase la entrada, podría resistirse a sus ojos color caramelo... Y así, vestido con un traje negro, se coló en la fiesta... Yo le vi enseguida. Me miró y cuando me guiñó un ojo, ya sabía que no podría delatarle...
Mi corazón volaba a su lado, palpitaba como en esas películas infantiles del cine, donde el rojo órgano no sale del cuerpo con cada latido, porque la piel se lo impide... mis pupilas se dilataban y mi respiración se aceleraba, junto con una sensación de deseo, de tomarle en mis brazos, de abandonarme en los suyos... algo irrefrenable se apoderaba de mi...
¡Estás loca! me dije... Ese hombre va a robar a las esposas de los colegas del japonés... No me importó. Es más, decidí ayudarle... yo entretenía a las grandes damas mientra
s él, con su habilidad de guante blanco, iba rellenando la pequeña bolsa que guardaba bajo un lateral de su chaqueta.No hizo falta premeditación, ni ensayos... estábamos hechos el uno para el otro... como en esas grandes obras de la literatura universal, donde complicados engranajes funcionaban a la perfección.
Me enamoré aquel día de Sergei Duvanov, mano derecha de mi marido el japonés, que me hacía reverencias hasta en la cama...
Yo no quería sexo con reverencias.. ni siquiera quería su amor... ¡Quería sexo con pasión! quería a Sergei. Y lo tuve, vaya que si lo tuve... no entraré en detalles, no sea que Natacha me estrangule cuando vuelva, sé que no le gustan las descripciones escabrosas, ni subidas de tono... es una tiquis miquis ... (una pena, porque fue... uff, cómo fue).
Amé a Sergei en cada viaje que el japonés hizo durante mi vida a su lado... Lo bebía como agua el sediento, como un manjar el hambriento... Deshacíamos la cama como dos leones salvajes, como si nos fuera en ello la vida... Gozar con Sergei era todo lo que me importaba. Tras mi estirada existenc
ia en blanco y negro, de esa decoración minimalista que acabó con los colores de mi entorno... él se convirtió en el aliciente que me hacía sentir viva...Sergei Duvanov era el color, el amor, la vida, el sexo, la aventura, lo prohibido... lástima que, como bien sabéis, me dio esquinazo en la fiesta de Buenos Aires, donde consiguió un botín que le mantendría alejado de zonas de riesgo durante meses...
Yo, lejos ya del japonés y con el corazón roto... busco a Sergei en todas las fiestas a las que soy invitada... Ahora, Natacha, que en el fondo creo que es la única que me entiende y me quiere tal cual, me acoge durante una pequeña temporada...
Solo quería saludaros y adelantar algo del trabajo de esta mocosa...
¿Creéis que se enfadará?
Me pregunto porqué venís a verla... Es tan idealista.. siempre con sus gatitos, sus besitos, su sentido del deber... uff, me agobia. ¿Porqué no se soltará el pelo alguna vez, esta chica...? Se lo digo, pero no me hace caso...
Un beso,
Carlota de Brei...
lunes, 9 de febrero de 2009
¿Qué pasó con Carlota?
Ahora que Carlota anda entretenida, os cuento...
Así acabó la historia...
Carlota dió con su apuesto Sergei, que ya había robado sus joyas a gran parte de las invitadas, amén de haberlas seducido y besado previamente... Sus ojos de color caramelo eran hipnóticos para las mujeres...

Carlota le localizó en la terraza, besándose (el muy traidor) con una hermosa bailarina (que ya te vale, guapa...) y Carlota ni corta ni perezosa, entró como una marabunta e interrumpió ese bello beso de amor...
La bailarina se marchó asustada sin percatarse de que ya no tenía su tiara...
Sergei, con su encanto personal, convenció a Carlota de que aún la amaba, que cogerían el botín y que escaparían juntos, al barco que ella tenía amarrado en el puerto y huir.... solos los dos, para siempre.
Carlota, que en el fondo es una romántica... le creyó, pero le puso como condición que dejasen todo el botín en el guardarropa antes de huir... Y así lo hicieron.
Ella se quedó con la tiara de la bailarina, y en su lugar dejó un valiosísmo broche en forma de gato para ella, con mucho más valor. No sé la razón por la cual hizo ese cambio tan poco ventajoso... Creo que en el fondo es una sentimental y esa bailarina.... debe ser especial para ella.

Mientras, la anfitriona del baile ya había avisado a las autoridades por los robos sucedidos en la fiesta...
Un Capitán, El Capitán Alatriste, llega dispuesto a detener a Carlota, avisado por Susuru y la caza justo en la escalinata, cuando corre tras Sergei..
Ella lo mira sorprendida y él, sin ningún miramiento le sujeta con fuerza... pero sus ojos se cruzan... ella le suplica con la mirada que le deje ir... Pero el Capitán ha de cumplir con su obligación y la conduce hacia dentro...
Como un bello leopardo, Sergei atraviesa los jardines, velóz como el viento. A su espalda... una pequeña mochila cargada del botín que prometió dejar...
Una malvada sonrisa asoma a su rostro. Y sin mirar atrás deja a su enamorada a merced de la justicia.
Carlota intenta explicarse frente al capitán y la anfitriona que la acosan con preguntas...
-todo está en el guardarropa. No quise llevarme nada... Solo quería recuperar a Sergei... Debe estar esperándome ahí fuera... He de ir...
-Vayamos a comprobarlo... -dijo el Capitán sin soltar a la bella Carlota y sin poder apartar la vista de ella...-
Pero, al llegar al guardarropa, Carlota comprueba con horror como su amado ha vuelto a jugársela. Ha huido de nuevo con el botín y sin ella...
Caé al suelo como una muñeca de trapo... triste y deshecha en lágrimas... El Capitán Alatriste y Susuru sienten ahora, una profunda pena por esa mujer, tan bella, tan altiva, tan bonita... derrotada por un ladrón...
El capitán la toma en brazos y mientras le abraza siente ese pequeño y frágil cuerpo que llora y llora sin consuelo.
Susuru marcha a atender a sus invitados, dando ya por perdida la mercancía que Sergei ha sustraído a sus invitados y así les informa...
El capitán y Carlota conversan. De lejos se puede ver cómo él seca sus lágrimas con dulzura y ella comienza a sonreír a su lado...
Juntos salen de la fiesta... creo que Carlota ha encontrado un hombre bueno que jamás le engañará...
Carlota y el Capitán Alatriste, dos figuras que se alejan ya por los jardines tomados de la mano...
Una bailarina encuentra en el bolsillo de su abrigo un broche con forma de gato.. ¿Quién lo pondría allí? se pregunta mientras se dirige a su casa...


Y como algo misterioso... que he de investigar...
Resulta que Susuru se hizo con la tiara de la bailarina y me la entregó como recuerdo de su maravilloso baile...
Aquí la tenéis. Ahora la guardo con todo mi cariño, esperando que Carlota aprenda a ser feliz.

Hasta pronto.
Un beso,
Así acabó la historia...
Carlota dió con su apuesto Sergei, que ya había robado sus joyas a gran parte de las invitadas, amén de haberlas seducido y besado previamente... Sus ojos de color caramelo eran hipnóticos para las mujeres...

Carlota le localizó en la terraza, besándose (el muy traidor) con una hermosa bailarina (que ya te vale, guapa...) y Carlota ni corta ni perezosa, entró como una marabunta e interrumpió ese bello beso de amor...
La bailarina se marchó asustada sin percatarse de que ya no tenía su tiara...
Sergei, con su encanto personal, convenció a Carlota de que aún la amaba, que cogerían el botín y que escaparían juntos, al barco que ella tenía amarrado en el puerto y huir.... solos los dos, para siempre.
Carlota, que en el fondo es una romántica... le creyó, pero le puso como condición que dejasen todo el botín en el guardarropa antes de huir... Y así lo hicieron.
Ella se quedó con la tiara de la bailarina, y en su lugar dejó un valiosísmo broche en forma de gato para ella, con mucho más valor. No sé la razón por la cual hizo ese cambio tan poco ventajoso... Creo que en el fondo es una sentimental y esa bailarina.... debe ser especial para ella.

Mientras, la anfitriona del baile ya había avisado a las autoridades por los robos sucedidos en la fiesta...
Un Capitán, El Capitán Alatriste, llega dispuesto a detener a Carlota, avisado por Susuru y la caza justo en la escalinata, cuando corre tras Sergei..
Ella lo mira sorprendida y él, sin ningún miramiento le sujeta con fuerza... pero sus ojos se cruzan... ella le suplica con la mirada que le deje ir... Pero el Capitán ha de cumplir con su obligación y la conduce hacia dentro...
Como un bello leopardo, Sergei atraviesa los jardines, velóz como el viento. A su espalda... una pequeña mochila cargada del botín que prometió dejar...
Una malvada sonrisa asoma a su rostro. Y sin mirar atrás deja a su enamorada a merced de la justicia.

Carlota intenta explicarse frente al capitán y la anfitriona que la acosan con preguntas...
-todo está en el guardarropa. No quise llevarme nada... Solo quería recuperar a Sergei... Debe estar esperándome ahí fuera... He de ir...
-Vayamos a comprobarlo... -dijo el Capitán sin soltar a la bella Carlota y sin poder apartar la vista de ella...-
Pero, al llegar al guardarropa, Carlota comprueba con horror como su amado ha vuelto a jugársela. Ha huido de nuevo con el botín y sin ella...
Caé al suelo como una muñeca de trapo... triste y deshecha en lágrimas... El Capitán Alatriste y Susuru sienten ahora, una profunda pena por esa mujer, tan bella, tan altiva, tan bonita... derrotada por un ladrón...
El capitán la toma en brazos y mientras le abraza siente ese pequeño y frágil cuerpo que llora y llora sin consuelo.
Susuru marcha a atender a sus invitados, dando ya por perdida la mercancía que Sergei ha sustraído a sus invitados y así les informa...
El capitán y Carlota conversan. De lejos se puede ver cómo él seca sus lágrimas con dulzura y ella comienza a sonreír a su lado...
Juntos salen de la fiesta... creo que Carlota ha encontrado un hombre bueno que jamás le engañará...
Carlota y el Capitán Alatriste, dos figuras que se alejan ya por los jardines tomados de la mano...
Una bailarina encuentra en el bolsillo de su abrigo un broche con forma de gato.. ¿Quién lo pondría allí? se pregunta mientras se dirige a su casa...


Y como algo misterioso... que he de investigar...
Resulta que Susuru se hizo con la tiara de la bailarina y me la entregó como recuerdo de su maravilloso baile...
Aquí la tenéis. Ahora la guardo con todo mi cariño, esperando que Carlota aprenda a ser feliz.

Hasta pronto.
Un beso,
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Kalil Gibran.
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